Opinión de la KTM 890 Adventure

KTM 890 Adventure opiniones



Mi opinión sobre la KTM 890 Adventure

(una de tantas opiniones)



SENSACIONES DE ALGUIEN QUE APENAS LA PROBÓ

He de decir que mi opinión sobre esta moto está basada en dos pruebas de menos de una hora cada una, por lo que en ningún caso lo que digo debería tomarse como realidad incuestionable y, mucho menos, dejar que influya en la decisión sobre su compra. Yo hablo de las sensaciones que percibí, sensaciones subjetivas que no tienen por qué coincidir con las del resto. Para dar una opinión más fiel a la verdad, tendría que haberla probado durante días y en todo tipo de situaciones y lugares ya que lo que percibí en tan poco tiempo pudo estar influenciado por el momento.

Si comparto mi experiencia, es porque entiendo que el que la lee está buscando toda la información posible sobre esta moto y, a mi parecer, un granito de arena más puede ser de agradecer.

 

ANTES DE PROBARLA

Puedo jurar que estaba totalmente convencido de adquirir esta moto. Por todo lo que había leído y visto sobre ella, era la moto perfecta para mí.

Venía de una Suzuki GSX 650 F, una moto que tuve durante 12 años y que podría haber tenido otros 12 si no fuera porque ahora estuviera interesado en poder incluir incursiones off road a los viajes. Opciones trail hay muchas, pero no quería renunciar a que fuera bien haciendo carretera y por prestaciones, la KTM 890 Adventure estándar parecía ser la perfecta.

Si no hubiera tenido la opción de probarla, seguro que me la habría comprado; pero teniendo la opción de probarla antes, lo inteligente era hacerlo.

 

LO QUE ME GUSTÓ DE ELLA

La verdad es que pude comprobar que casi todo lo bueno que se habla de ella es cierto.

PesoUna vez montado en ella, tanto en parado como en marcha, da la sensación de que pesa menos de lo que es. Hay que reconocer que el situar el depósito en su parte baja ha sido un acierto. Además, no solo es la sensación, también es que pesa menos que las de la competencia.

EmbragueHasta ahora no he probado una moto con mejor tacto de embrague que esta. Eso que dicen de que es mantequilla es verdad. La pena es que las unidades que probé no contaban con el quickshifter —un sistema opcional que permite subir y bajar de marcha sin tocar la maneta del embrague—, pero muchos dicen que es la moto del segmento que mejor conseguido lo tiene.

Aceleración: Lo siguiente que se percibe, después del peso y del tacto del embrague, es la aceleración que tiene. El que busque poder salir al campo sin dejar de tener la opción de hacer una conducción deportiva en asfalto, desde luego, habrá pensado en esta moto. La moto desde abajo empuja muchísimo y, aunque salvando las distancias con una tetracilíndrica, no deja de empujar hasta arriba decentemente.

Su paso por curvaDurante la primera prueba, pude hacer alguna que otra curva y me sorprendió lo fácil que me resultaba meter la moto. No sé si es por su ancho manillar, su corta distancia entre ejes o por su bajo centro de gravedad, pero me gustó muchísimo en este aspecto. Claro, que para saber si la moto realmente pone las cosas tan fáciles, tendría que haber probado unas cuantas curvas más y, sobre todo, de todo tipo.


LO QUE ME DEFRAUDÓ

  He de decir que estaba muy ilusionado al probar la moto, lo que cabe pensar que, cegado por lo enamorado que estaba de ella, debería de haber influido en su favor; pero no fue así del todo.

Turbulencias en el cascoLo primero que noté al poco de iniciar la marcha fue unas turbulencias en la parte del casco bastante desagradables. Lo peor fue cuando empecé a ganar velocidad, que esas turbulencias se convirtieron en algo realmente molesto: una auténtica tortura para un viaje.

El parabrisas iba en su posición más alta y yo mido 178 cm. Uno de los defectos que tiene la moto es que no se puede modificar la altura del parabrisas en el acto, necesitas herramientas; por lo que no pude comprobar si en su posición más baja, desaparecían las infernales turbulencias. Me dejó con cara de idiota.

Vibraciones en el manillarAl principio iba tan entusiasmado que no me di cuenta, pero al tiempo de estar realizando la prueba, ya sí me percaté de que el manillar vibraba muchísimo. Yo esperaba que vibrara algo, claro, pero me parecieron exageradas las vibraciones en las manos.

Interruptor de los intermitentesA mí, que tengo las manos de tamaño XL, no me resultaba nada cómodo pulsar con el pulgar el botón que acciona los intermitentes, me costaba llegar a él sin soltar el puño.

Y otra cosa que eché mucho en falta fue un botón que accionara las cuatro intermitencias —la moto carece de warning—.

Posición de la palanca de cambiosAl subir o bajar las marchas, tenía que buscar la palanca de cambios subiendo el pie desconectando de la estribera. Por lo que he leído, se puede modificar su posición resolviendo el problema, pero según viene de serie, muy mal.

El sonido de la motoEn verdad, no es algo que me defraudara porque ya me lo esperaba; pero sí, es una moto que no suena bien. Seguramente, fácilmente solucionable cambiando el catalizador, aunque esa opción no sea muy legal.

 

TRAS ESA PRIMERA PRUEBA

Me fui muy descontento. Me dio la sensación de que la moto no estaba hecha para viajar, no solo por las turbulencias y las vibraciones, también porque la noté bastante menos estable que la moto de la que venía.

Sin embargo, tampoco la descarté al instante. Lo de las turbulencias, en verdad, tenía solución: o bien un parabrisas más grande, o bien uno más pequeño. Quizá lo lógico sería apostar por el grande, pero a esta moto el que lleva de serie ya la queda demasiado grande en cuanto a estética y creo que uno más grande aún le quedaría peor.

Algo que, sin duda, influyó mucho en mi valoración fue que al terminar la prueba, me marché en mi antigua Suzuki GSX 650 F y me pareció descansar al montarme en ella. Como si me hubiera bajado de un potro de tortura. Siendo la Suzuki infinitamente más cómoda por aerodinámica y por ausencia de vibraciones, hizo un flaco favor a la KTM en mi opinión.

No descarté la moto, pero sí añadí nuevas opciones: la BMW F 850 GS y la Triumph Tiger 900 Rally Pro. Tras probar ambas, la BMW me gustó bastante, sobre todo, me pareció más apta para hacer largos trayectos. La Triumph, posiblemente porque el día que la probé no fuera su día, no me gustó nada. La Triumph no me gustó porque para ser una tricilíndrica, también vibra mucho y porque no me dio la sensación de que tuviera la misma aceleración que la otra. Quizá fuera una percepción errónea, al fin de al cabo, tampoco pude probarla en condiciones.

 

LA SEGUNDA PRUEBA

En las anteriores pruebas, la KTM me había decepcionado, mientras que la BMW me sorprendió para bien; pero yo estaba demasiado convencido de la 890 Adventure como para desecharla tan a la ligera. Decidí hacer una segunda prueba de la KTM, primero, para ver qué sensaciones me daba después de haber probado las otras dos y segundo, para descartar que el problema de las vibraciones no fuera un caso aislado de la primera moto ya que en esta otra prueba, se trataría de otra unidad diferente.

Ya en la moto, al iniciar la marcha, de nuevo esas molestas turbulencias, esta vez también tenía el parabrisas en su posición alta. Pero a lo que había ido era a comprobar sus vibraciones ya que di por sentado que las turbulencias tenían solución.

Nada, mis esperanzas de que se tratara de un caso aislado de la otra unidad salieron volando tan pronto como retorcí el acelerador. La moto vibraba, y mucho, o eso me pareció a mí. A 120 km/h, el motor trabaja a unas 5.000 r.p.m., y he de decir que sobre las 3.500 r.p.m., empiezan a notarse las dichosas vibraciones, vibraciones que van a más según aumentan las revoluciones.

Al salir de la prueba, tras 50 minutos probándola bien probada para el tiempo que fue, salí triste al no estar nada convencido y me di cuenta de algo: tenía las manos con un poco de hormigueo.

 

LA DECISIÓN FINAL

Como por todo lo demás, la moto me seguía encantado, busqué información sobre cómo reducir esas molestas vibraciones. Añadiendo contrapesos en los extremos de los puños, incorporando puños de espuma, instalando unas torretas especiales al manillar o cambiándole el desarrollo en busca de reducir las revoluciones al motor fueron posibles soluciones que encontré; pero ninguna de ellas, ni siquiera juntándolas todas, me garantizaba una ausencia de vibraciones, además de que algunas de ellas baratas no son. Por lo que, finalmente, me decidí por ir a lo seguro y terminé apostando por el modelo de BMW.

Insisto en que lo que cuento es mi experiencia personal, que cada uno puede tener sus propias conclusiones. No me gustaría que nadie descartara la opción sin haber probado la moto. Y es de la versión estándar de la que hablo, por lo que dicen, la versión R va mucho mejor —yo la descarté por estar demasiado enfocada al off road y tener el asiento tan alto—.

Si tú no sientes las turbulencias en el casco como yo y tampoco las vibraciones de las que hablo, creo que estás ante una de las mejores opciones del segmento.




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