Frenada intermitente en la moto

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#3# FRENADA INTERMITENTE EN LA MOTO



LA CUESTIÓN

El tema es el siguiente: notar que la motocicleta no frena de forma constante aún accionando la maneta del freno con una presión continua. Lo que se podría describir como una frenada intermitente, a tirones, como una especie de ABS. Este problema puede venir de distintas causas, yo me centraré en la que provocó esta reacción en los frenos delanteros de mi moto.

Esto es algo de lo que ya he hablado en mi reseña sobre las pastillas de freno Brembo SD, pero como entiendo que es una información valiosa y que quién lo esté sufriendo estará buscando la solución describiendo los síntomas, creo que esa reseña puede pasar desapercibida para ellos, por eso lo dejo plasmado de nuevo aquí.

Y me he decidido a hablar de ello porque es un problema que me surgió a mí y a pesar de que busqué mucha información sobre ello, ninguna de las posibles causas que describían las muchas páginas que leí era la que afectaba a mi moto, por eso creo que estoy aportando algo nuevo, o al menos algo no muy compartido.

Por cierto, en mi caso el problema venía de las pastillas de freno.


SÍNTOMAS DE FRENADA INTERMITENTE POR LAS PASTILLAS

No hay mucho que añadir a lo ya descrito. Esa sensación anómala en el frenado de la moto consistía en que al accionar la maneta del freno, en todo momento con la misma intensidad, notaba que los frenos iban cogiendo y perdiendo fuerza de forma intermitente. Esto es algo que yendo en marcha a una velocidad elevada, apenas notaba, tenía que fijarme mucho para percibir una ligera vibración en la rueda delantera si accionaba el freno, más fácil de percibir cuanto más fuerte era la frenada.

Luego, a baja velocidad, sobre todo en ciudad, el efecto de la frenada anómala se percibía con mucha más claridad, más aún en los últimos metros antes de detener la moto por completo.

Y donde más claramente notaba esa frenada a trompicones era bajando la rampa de mi garaje, en la que para bajar poco a poco, me quedo accionando el freno sin llegar a bloquear la rueda del todo.

Como yendo a velocidad era algo de lo que casi no me daba cuenta, continué haciendo uso de la moto durante un tiempo hasta que di con la causa, pero obviamente, el saber que algo en los frenos no iba del todo bien me tenía intranquilo ya que podía estar poniendo en juego mi seguridad.


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CAUSA Y SOLUCIÓN

Estuve una temporada creyendo que el problema venía de los discos de freno, que pudieran tener alguna deformación, pero antes de remplazarlos por unos nuevos, se me ocurrió hacer unas comprobaciones que explico más abajo. Tras esas comprobaciones, me di cuenta de que lo más probable es que los discos estuvieran bien, y continué sin saber de dónde podía venir el problema.

Había una cosa que me rondaba la cabeza: Había cambiado las pastillas de freno no hacía mucho. Fue más o menos sobre los 2.000 kilómetros después de cambiar las pastillas cuando empecé a notar la frenada así, pero como no fue justamente nada más cambiarlas, me pareció muy raro que tuviera algo que ver. Aun así, como aún conservaba las pastillas de freno que tuve puestas anteriormente, las volví a instalar para ver si notaba algún cambio, y lo de la frenada intermitente desapareció.

Antes de comprar otras pastillas de freno nuevas, probé a limpiar bien con un spray limpiafrenos los ferodos de las últimas adquiridas y de la misma forma los pistones de las pinzas. También apliqué grasa de silicona en la parte trasera de las pastillas y por los pistones ya que leí que era una forma de hacer el mantenimiento de esa parte. Después de hacer esa limpieza, comprobé que la moto volvía a frenar correctamente, por lo que estoy convencido de que el motivo está en la suciedad de los ferodos o porque estas pastillas dejan entrar más suciedad de lo normal en los pistones. Sea como sea, las pastillas de freno están detrás de la causa.

Es algo que nunca me ha pasado con otras marcas de pastillas de freno, pero justo con las de marca Brembo, que se supone que son de buena calidad, me ha pasado en dos ocasiones: primero, con las Brembo SA, que fue cuando me volví loco porque no sabía de dónde venía el problema hasta que di con ello; y segundo, con las Brembo SD, aunque con estas rápido identifiqué el problema gracias a la anterior experiencia.

En ambas ocasiones igual, sobre los 2.000 kilómetros de uso, aparecieron los síntomas. La solución, como ya he expuesto antes, es la de limpiar bien las pastillas de freno y el interior de las pinzas, frotando bien todas las partes a las que podamos acceder de los pistones —para esto hay que sacar un poco los pistones accionando el freno varias veces sin dejar que se salgan del todo—, y cubrir con una ligera capa de grasa de silicona el reverso de las pastillas en la zona que toca con los pistones y también los pistones, intentando cubrir sobre todo sus laterales. Para volver a meter los pistones dentro, se puede hacer empujando con las pastillas puestas o, mucho mejor, utilizando un tornillo de banco.

Según mi experiencia, haciendo esto esos efectos en la frenada desaparecen y unos 2.000 kilómetros después, vuelven a aparecer, por lo que toca repetir el mantenimiento cada vez. Insisto en que con otras pastillas de freno esto no me pasa, por lo que considero que en verdad, no es muy normal.


OTRAS POSIBLES CAUSAS

Creo que es bueno incluir las otras posibles causas que yo encontré en Internet, ya que también puede venir bien a quien esté buscando la información. Lo suyo es ir haciendo las comprobaciones de la más sencilla a la más compleja hasta dar con ello.

Atasco de los pistones: Los efectos pueden deberse a que los pistones no corran bien por su sitio. Si los pistones no presentan desperfectos a simple vista y son ellos la causa, lo más probable es que se trate de suciedad. Haciendo la limpieza que describí más arriba, debería de solucionarse.

Discos de freno alabeados: Esta es la causa que más encontré, por lo que puede que sea la más probable. Tiene lógica, si alguno de los discos de freno tiene alguna irregularidad, por leve que sea, lo normal es que en la frenada se perciba de algún modo. Cuando los discos de freno son flotantes, se supone que esas posibles irregularidades se disimulan más, pero creo que igualmente se perciben.

Los discos de freno se pueden alabear o doblar por diferentes causas: una caída, un calor excesivo por alguna frenada muy prolongada, por ir a iniciar la marcha sin haber quitado antes el típico candado que se instala en el disco de freno —no es raro que se nos olvide que está puesto y al ponernos en marcha, el golpe que da de repente cuando el candado es parado por la horquilla puede deformar el disco—, etc.

Lo malo de que sea esta la causa es que hay cambiar los discos de freno, los dos si lleva dos, y si se quiere una mínima calidad, baratos no son.

Como su solución conlleva un desembolso más o menos importante, yo quise asegurarme de que eran los discos los culpables del problema, y para ello hice lo siguiente:

1-      Desencajé de su sitio una de las dos pinzas de freno —tan solo hay que quitar dos pernos—.

2-      Puse entre las pastillas de freno de la pinza que había quitado un taco de madera del grosor del disco de freno para que no se salieran cuando accionara el freno —yo puse un taco de madera, pero sirve cualquier cosa que tenga el grosor del disco de freno—.

3-      Para que esa pinza no quedara bailando, la sujeté con cinta aislante a la horquilla de la moto, de una forma que no molestara.

4-      Bajé la rampa de mi garaje con la moto accionando la maneta del freno sin llegar a bloquear la rueda, como siempre, para comprobar si era ese disco el que provocaba los efectos de frenada intermitente.  

Hay que ser consciente de que haciendo esto la rueda delantera solo frena con uno de los discos y que por lo tanto, la moto no está en condiciones de ser conducida.

Esto que explico lo hice únicamente para comprobar cuál de los dos discos era el que estaba deformado. Con el primer disco que probé, se producía el efecto de la frenada irregular; pero hice la misma comprobación con el otro disco para ver si también se daba dicho efecto y efectivamente, igualmente también se daba. Así que deduje que probablemente no se debiera a los discos, ya que me parecía raro que se hubieran alabeado los dos a la vez —aunque es posible si el motivo fuera una alta temperatura en ellos—. Y por supuesto, en cuanto acabé con la prueba, volví a instalar las pinzas de los frenos de la forma correcta.

En el caso de que se detecte que lo de la frenada anómala solo ocurre con uno de los discos, el siguiente paso para verificarlo es desmontar el disco de freno y colocarlo sobre una superficie perfectamente plana, como puede ser una mesa de cristal, y rápido se verá si tiene alguna deformación. Desmontar los discos es algo más complejo ya que hay que sacar la rueda, por eso, yo preferí hacer las comprobaciones que describí antes, porque son muy sencillas de llevar a cabo.

Buje doblado: Otra posible causa, parecida a la anterior, es que sea el buje en el que va instalado el disco de freno el que esté doblado o deformado. De ser así, lo más probables es que el motivo haya sido alguna caída.

También se puede comprobar cuál es el buje afectado, haciendo lo mismo que describí en el apartado anterior. Si luego al poner el disco en una superficie plana se ve claramente que el disco está bien, puede que sea el buje el que esté mal. También puede ser que esté mal algo de la pinza, como las pastillas de freno o que los pistones se atasquen, pero si limpiamos bien esas partes como dije anteriormente y sigue ocurriendo el efecto, es probable que se trate del buje.

La solución es sustituir el buje por uno nuevo, pero leí que hubo quien para compensar los desperfectos del buje, lo que hizo fue añadir una pequeña junta entre el orificio deformado del buje y el disco, para corregir esa diferencia que hace que quede el disco mal alineado con la rueda. Parece ser que funciona en algunos casos.


ACUDIR AL TALLER

El tema de los frenos es muy delicado, estamos jugando con nuestra vida, así de crudo, así que creo que no hace falta explicar que si las anomalías en la frenada son considerables y no se sabe de dónde vienen, la opción más sensata es llevar la moto al taller.

Y si las anomalías son ligeramente perceptibles y no nos atrevemos a tocar ahí abajo, lo mismo, pero en cualquier caso no hay que dejarlo pasar.





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